la piel de mi espalda se eriza
ante el rumor a mar que el viento evoca
ante el rumor a mar que el viento evoca
cuando se enreda entre las ramas
entrego el peso de mi cuerpo
a la los brazos de mi madre
dejo que penetre en su carne húmeda
a la los brazos de mi madre
dejo que penetre en su carne húmeda
allí lo espera un microcosmos
que duerme cobijado por las sedas
del desierto que tengo ante mi
que duerme cobijado por las sedas
del desierto que tengo ante mi
toda su vastedad reluce
donde se espejan origen y destino
bajo la lumbre de la hora
en la que el destino olvida sus mañas
donde se espejan origen y destino
bajo la lumbre de la hora
en la que el destino olvida sus mañas
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