una boca se abre al universo
y exhala un bostezo que
por un momento evapora las fronteras
ya no hay bordes
ni nombres
tampoco rostros
el universo de la lengua
derrama su sustancia
y lo cubre todo
a salvo sólo queda
la fragilidad de un vacío
nido fértil
para lo que calma y colma
para lo que nace y muere
para lo que nace y muere