nimia y sutil mi presencia merodea
entre árboles añejos abrasados por las hiedras
entre árboles añejos abrasados por las hiedras
la dejo andar en la espesura
perderse bajo sus luces y sus sombras
trazar allí el gesto
que me vuelve paisaje
apenas una brisa que se espeja
sobre la quietud del lago
y acaricia la hierba recién nacida
perderse bajo sus luces y sus sombras
trazar allí el gesto
que me vuelve paisaje
apenas una brisa que se espeja
sobre la quietud del lago
y acaricia la hierba recién nacida
brillo bajo la luz de la penumbra
los ojos de la noche no me ocultan la mirada
sólo el bosque y su quietud
son testigos
los ojos de la noche no me ocultan la mirada
sólo el bosque y su quietud
son testigos





