Acabo de eliminar sin querer un borrador dedicado a explorar la suerte/el porvenir de las palabras no dichas. Imposible recuperar lo que decía. Sólo alcanzo a vislumbrar en el recuerdo algo del juego que les proponía.
Las supuse aspiradas, tragadas, conservadas, añoradas. Haciendo de las suyas. Alimentando la nostalgia o también el reproche por lo nunca sucedido. En ningún momento supuse que pasarían sin pena ni gloria y caerían en lo más profundo del olvido.
Y que como la sombra de una hoja proyectada sobre la vereda, cuyo destino ha quedado en manos de la voluntad de una nube, se volverían inexistentes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario