la belleza se sirve de la partitura del tiempo
ritmos, velocidades y silencios
dan pulso a la espera necesaria
su urgencia de tajo
amo de la inmediatez
irrevocable y despiadado
el tropiezo que produce la caída
la bacteria que infecta
el cuchillo que mata
se atempera en la hondura de su calma
rodeada de velos sin nombre
recupera el color de sus pausas


