jueves, 15 de octubre de 2026

vengo del desierto

la piel de mi espalda se eriza
ante el rumor a mar que el viento evoca  
cuando se enreda entre las ramas

entrego el peso de mi cuerpo
a la los brazos de mi madre
dejo que penetre en su carne húmeda 

allí lo espera un microcosmos 
que duerme cobijado por las sedas 
del desierto que tengo ante mi

toda su vastedad reluce
donde se espejan origen y destino
bajo la lumbre de la hora 
en la que el destino olvida sus mañas